911
Sesenta años defendiendo una arquitectura que la teoría desaconseja, a base de rediseñarla sin cambiarla nunca del todo.
Una oficina de ingeniería convertida en fabricante, sostenida durante seis décadas por un único modelo con el motor en el sitio equivocado.
Ferdinand Porsche abre en 1931 una oficina de diseño en Stuttgart que trabaja por encargo. El primer coche con su nombre llega en 1948: el 356, construido sobre mecánica Volkswagen y con el motor colgado detrás del eje trasero.
En 1963 el 911 hereda esa arquitectura y la convierte en doctrina. Es una decisión técnicamente discutible que la marca ha defendido durante sesenta años a base de rediseñar la suspensión, la distribución de pesos y la electrónica hasta domesticarla. En 2017 salió de fábrica el 911 número un millón.
El otro pilar es la competición. Porsche acumula el mayor número de victorias absolutas en las 24 Horas de Le Mans de cualquier fabricante, y buena parte de sus modelos de calle más relevantes existen para homologar o para financiar esa actividad.
El 959 de 1986 y el Carrera GT de 2004 marcan los dos momentos en que la marca fabricó deliberadamente algo por encima del 911. El primero para el Grupo B, el segundo con un V10 nacido de un proyecto de resistencia cancelado.
Evolución continua sobre una misma arquitectura, en lugar de rupturas generacionales.
Primer coche con el nombre de la casa.
Tracción total gestionada electrónicamente y biturbo secuencial.
El SUV que financia el resto de la gama.
Sesenta años defendiendo una arquitectura que la teoría desaconseja, a base de rediseñarla sin cambiarla nunca del todo.
El coche que introdujo la tracción total gestionada electrónicamente y el turbo secuencial en un vehículo de carretera, ocho años antes que el resto de la industria.
Un V10 de competición sin campeonato, colocado en un chasis de fibra de carbono y vendido sin control de estabilidad.
Las dos ediciones de Porsche con menor producción documentada en el archivo.
La variante aligerada del 959, sin suspensión de altura variable ni aire acondicionado.

Seiscientas unidades para cerrar la línea de motores atmosféricos derivados del bloque de competición, con 500 CV sin sobrealimentación.
El 911 se presentó como 901. Peugeot reclamó los derechos sobre los nombres de tres cifras con un cero central en Francia y Porsche cambió la denominación antes de iniciar la comercialización.